viernes, 2 de octubre de 2020

DECLINANDO QUE ES GERUNDIO: EL ENUNCIADO. LA PRIMERA DECLINACIÓN



Sabido ya -más os vale- qué es el caso, vamos a descubrir ahora qué son las declinaciones, otro de los términos que la cultura popular asocia, con razón, a las lenguas clásicas.
Veíamos antes que el caso es cada una de las variaciones formales que experimenta un sustantivo según su función en la oración. Pues bien, la declinación es el conjunto de todas esas variaciones formales. En función de cómo se realicen esas variaciones, los sustantivos se agrupan en latín en cinco declinaciones distintas. No debe extrañaros tal variedad, pues el castellano tiene, por ejemplo, distintas maneras de expresar ‘plural’. Así, unos sustantivos añaden una -s (lobo / lobo-s), otros añaden -es (árbol / árbol-es) y otros, en fin, marcan la pluralidad mediante la concordancia con el artículo (el análisis / los análisis).
¿Cómo distinguir si estamos en una declinación u otra, para poder declinar un sustantivo o determinar si una palabra es, por ejemplo, un genitivo de singular de la tercera declinación o un dativo o ablativo de plural de la primera o segunda? Aquí entra en juego una herramienta fundamental, derecho de todos los estudiantes de lenguas clásicas que en el mundo son: el ENUNCIADO.
Las distintas declinaciones se distinguen entre sí por una combinación única e irrepetible de Nominativo y Genitivo. Así aparecen los sustantivos en el diccionario y así os los proporcionaré yo cada vez que nos dispongamos a analizar y traducir un texto. En la siguiente tabla podéis ver un ejemplo de enunciado de cada declinación.


ENUNCIADO

1ª decl.

2ª decl.
3ª decl.
4ª decl.
5ª decl.

NOMINATIVO

rosa
lupus
rex
senatus
dies

GENITIVO

rosae
lupi
regis
senatus
diei

Tomemos el enunciado de los sustantivos de la primera declinación, con los que estáis, o deberíais estar, más familiarizados: rosa, rosae. ¿Cómo declinar? Acudid, en primer lugar, al genitivo y aislad el tema. ¿Qué es el tema? Lo que queda de la palabra cuando quito la desinencia. Las desinencias de la primera declinación son las siguientes:


SINGULAR
PLURAL
NOMINATIVO
-a
-ae
VOCATIVO
-a
-ae
ACUSATIVO
-am
-as
GENITIVO
-ae
-arum
DATIVO
-ae
-is
ABLATIVO
-a
-is

El tema de nuestro ejemplo, el segmento que no varía, sería ros- y a él debemos añadir cada una de las terminaciones casuales. Así pues, la declinación completa de rosa, rosae, sería esta:

SINGULAR
PLURAL
NOMINATIVO
rosa
rosae
VOCATIVO
rosa
rosae
ACUSATIVO
rosam
rosas
GENITIVO
rosae
rosarum
DATIVO
rosae
rosis
ABLATIVO
rosa
rosis

Toca seguir estudiando, noctámbulos, escribir y reescribir la primera declinación o, en su defecto, recitarla, como los estudiantes de Wellington de El club de los poetas muertos, aunque con más garbo y salero y, sobre todo, mejor pronunciación.



UNA DE GRAMÁTICA: ¿QUÉ ES EL CASO?

Ahora que ya sabemos, plus minusve, leer latín, vamos a adentrarnos en una de sus principales peculiaridades gramaticales: el caso. Recordemos, para empezar, qué es eso de “categoría gramatical”, contenidos de expresión obligatoria según clases de palabras. Englobamos bajo la etiqueta de categoría gramatical todos aquellos significados que debemos expresar obligatoriamente cada vez que decimos un nombre, un verbo...
Tomemos, por ejemplo, el sustantivo “niñas”, que significa ‘persona de corta edad’, ‘femenino’, ‘plural’. O el sustantivo “anciano”, que significa ‘persona de elevada edad’, ‘masculino’, ‘singular’. De todos estos contenidos, hay algunos que no son obligatorios (‘persona de corta edad’, ‘persona de elevada edad’...). De hecho, hay muchísimos sustantivos que no tienen tales significados. Sin embargo, los otros contenidos, que englobamos bajo el nombre de género y número, están soldados al sustantivo. ¡Premio para el que sea capaz de decirme un sustantivo sin expresar, al mismo tiempo, su género y su número! ¿Alguien? ¿No? ¿No? O para el que sea capaz de decir una forma verbal sin expresar, a la vez, su persona, número, tiempo, modo y voz. ¡Imposible también! Pues bien, esos contenidos que expresamos obligatoriamente son las categorías gramaticales.
En latín y el griego las categorías gramaticales del sustantivo son el género, el número y, por supuesto, el CASO. Decimos que el caso es cada una de las variaciones formales que experimenta un sustantivo según su función en la oración. Véamoslo, de nuevo, con ejemplos. En las siguientes oraciones la palabra “lobo” desempeña diferentes funciones:
El lobo acechaba a su presa (Sujeto)
¡Qué dientes tan grandes tienes, lobo! (Apelación)
Los cazadores apresaron al lobo (Complemento Directo)
La resistencia del lobo es enorme (Complemento del Nombre/ T. Adyacente)
Los cazadores le dieron al lobo su merecido (Complemento Indirecto)
La niña de la caperuza roja caminaba por el bosque con el lobo (Complemento Circunstancial)

Si prestáis atención a estos ejemplos, veréis que en todos ellos la palabra “lobo” desempeña diferentes funciones y que, no obstante, no ha variado su forma. Pues bien, en latín -y en griego- su final habría cambiado en cada ocasión. Y cada uno de esos finales recibe el nombre de caso y sirve para una o varias funciones sintácticas.
Los casos del LATÍN son:
CASO
FUNCIÓN
Nominativo
Sujeto, Atributo, Predicativo (Suj)
Vocativo
Apelación
Acusativo
CD, CC (con o sin preposición)
Genitivo
CN, C. Régimen
Dativo
CI, C. Régimen
Ablativo
CC, C. Régimen

Los casos del GRIEGO son:
CASO
FUNCIÓN
Nominativo
Sujeto, Atributo, Predicativo (Suj)
Vocativo
Apelación
Acusativo
CD, CC (con preposición)
Genitivo
CN, CC (con preposición), C. Régimen
Dativo
CI, CC (con o sin preposición), C. Régimen

Figuran en negrita las funciones más usuales.
Ya sabéis, espero, lo que es el caso y deberíais aprender también las funciones más habituales de cada uno de ellos. Si no es así, convertid estas tablas en vuestro mantra. Pegadlas en la nevera, colocadlas bajo la almohada, repetidlas en voz baja o gritadlas a los cuatro vientos pero aprended, por favor, los casos y sus funciones, si no queréis que el curso se convierta en una película de terror...


domingo, 27 de septiembre de 2020

EL SISTEMA FÓNICO DEL GRIEGO


Veíamos el otro día la realidad fonética que se ocultaba tras el alfabeto latino y hoy es el turno de estudiar los sonidos que esconde el, de momento, exótico alfabeto griego.
Al igual que el latín, el griego tiene también varias series de CONSONANTES OCLUSIVAS:
PUNTO DE ARTICULACIÓN
SONORAS
SORDAS
ASPIRADAS
LABIALES
[b] β
[p] π
[ph] φ
DENTALES
[d] δ
[t] τ
[th] θ
GUTURALES
[g] γ
[k] κ
[kh] χ

Ya veis que el griego tiene una serie de oclusivas más que el latín, las ASPIRADAS, que acompañaban la explosión de una ligera aspiración. Si el otro día decíamos que podéis recordar la serie de sonoras pensando en una “BoDeGa” y de las sordas con una “PeTaCa”, habitualmente se recurre a la palabra “FiJeZa” para recordar las aspiradas.
El griego dispone también de una FRICATIVA ápicoalveolar o silbante, [s] (σ, ς),
de dos NASALES, una labial [m] (μ) y una dental [n] (ν),
y de dos LÍQUIDAS, una lateral [l] (λ) y una vibrante [r] (ρ).
A mitad de camino entre las oclusivas y las fricativas, está la AFRICADA [dz] (ζ).
Al igual que el latín, también el griego se sirve de la cantidad vocálica para distinguir significados. Los griegos distinguían entre vocales largas y breves. Es más, el alfabeto recoge en ocasiones esta distinción:
 
ā
α
ă
ē
η
ĕ
ε
ī
ι
ĭ
ō
ω
ŏ
ο
ū
υ
ŭ