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lunes, 11 de marzo de 2024

EL TEATRO GRIEGO (I)


En el siglo V a. C. una coalición de πόλεις griegas se enfrentó a la amenaza de los persas y los derrotó definitivamente en la gran victoria naval de Salamina. Pues bien, a raíz de esta gran victoria, la ciudad de Atenas ganó orgullo y confianza y se convirtió en punto de referencia en Grecia tanto desde un punto de vista político como cultural. Es en el siglo V a. C. cuando florece la democracia ateniense de la que tanto se ha hablado, un régimen caracterizado por la participación directa de sus ciudadanos -eso sí, las mujeres y los esclavos estaban excluidos de esta categoría-. Y es en el siglo V a. C. cuando se componen en Atenas gran parte de las obras literarias más destacadas y modélicas: los diálogos filosóficos de Platón, la obra histórica de Tucídides y, por supuesto, las tragedias de Esquilo, Sófocles y Eurípides.
Pues bien, los espectáculos teatrales cumplieron también una función política en Atenas, aunque de manera distinta a la de los juegos en Roma. Lo estudiaremos durante los próximos días pero empecemos por el principio.
¿Qué es el teatro? El teatro es un género literario (una de las categorías o tipos en que se pueden clasificar las obras literarias por su contenido y forma) narrativo (es decir, que cuenta una historia), dialogado y, en la época en que nos interesa, en verso. El término ‘teatro’ procede del griego θέατρον, que se relaciona con el verbo θεάομαι, ‘contemplar’. El teatro era y es, en efecto, un espectáculo visual. Así como una novela o un poema se escriben para ser leídos, el teatro se escribe para ser representado por actores, con escenografía (es decir, decorados), música, etc.
‘Teatro’ es también el lugar donde se realizan las representaciones. En la antigua Grecia se construían aprovechando una pendiente, en la que se instalaban las gradas. Al pie de la grada había una parte circular, la orchestra, en la que se situaba el coro -ya veremos lo que era y su función-. Tras la orchestra estaba la escena, un edificio que servía para apoyar los decorados. Delante de la escena estaba el proscenio, donde se encontraban los actores.

Teatro de Epidauro
Los actores (ὑποκρυτής) eran solo tres y llevaban el rostro cubierto con máscaras para poder representar diferentes papeles. Eran siempre hombres, ya representaran papeles masculinos o femeninos. En las representaciones participaba también un coro (de 12 a 15 hombres), cuyas intervenciones eran cantadas. Representaba a un colectivo con mayor o menor importancia en la historia representada. En la tragedia Áyax, por ejemplo, que leeremos y veremos representada en marzo, el coro está formado por marineros salaminos.
Las representaciones, patrocinadas por ciudadanos, eran todo un acontecimiento en la vida de la ciudad y se hacían coincidir con grandes festividades religiosas en honor de Dionisos. Las obras representadas eran tragedias y comedias y se concedían premios al mejor dramaturgo, protagonista y corego.

miércoles, 16 de febrero de 2022

LA COMEDIA LATINA: PALLIATA



La comedia latina es un claro ejemplo de que en cuestión de Literatura los romanos no fueron muy originales. En efecto, Horacio, uno de los más grandes poetas latinos (s. I a. C.), escribió Graecia capta ferum victorem cepit, que estoy segura de que habréis traducido correctamente como “la Grecia conquistada conquistó al fiero vencedor”. Se refiere el poeta a que cuando los romanos iniciaron sus campañas de conquistas y se hicieron con la Magna Grecia, las colonias que Grecia tenía en la península Itálica, así como cuando Grecia pasó a ser una provincia más de la República Romana (146 a. C.), no se produjo el característico proceso por el que el vencedor le impone su cultura al vencido. Se produjo, al revés, un proceso de aculturación inversa, pues los romanos fueron capaces de apreciar la superioridad de la cultura griega y, como veremos el curso que viene, la Literatura Latina bebe siempre de modelos griegos.
Un caso muy característico de esta influencia es el de la comedia latina, cuyos principales representantes son Plauto (s. III-II a. C.) y Terencio (s. II a. C.). Ambos cultivaron un tipo de comedia que recibe el nombre de palliata, que toma su nombre del pallium, el manto que llevaban los actores y que, como todo lo demás en este tipo de representaciones, era de imitación griega.
Los nombres de los personajes eran griegos, las ambientaciones eran griegas, los personajes eran prototipos de la comedia de Menandro, etc. Pensad, si no, en Anfitrión de Plauto, cuya acción transcurre en Tebas.
Por lo que se refiere a la trama, ya habéis tenido la ocasión de leer y ver cómo es intrascendente, se basa en el equívoco y en el enredo, con el único objeto de hacer reír. El humor se logra, asimismo, a través de lo soez y lo procaz, lo escatológico, aunque, por lo general, en los montajes actuales de Plauto, el recurso principal para lograr comicidad suele ser el anacronismo, ese recurso por el que se atribuyen a una época categorías que corresponden a otra.


viernes, 4 de febrero de 2022

GRIEGO II: PARA REÍRNOS UN POCO... ¡"LAS NUBES" DE ARISTÓFANES!

Ya sabéis que para los griegos el drama o teatro cumplía una función didáctica y normalmente asociamos esta a la tragedia. Antígona, Edipo Rey, Medea o Bacantes, entre otras, mostraron al ateniense del s. V a. C. adónde conducían la ruptura de los cánones o la desmesura, al desastre. Mediante la contemplación de la desgracia ajena, el público se purgaba de paso de deseos perjudiciales. O eso pretendía, al menos, la tragedia.

Sin embargo, también la comedia cumplía una función en la pólis. Se suele decir que la comedia griega se ocupa también de temas serios -al contrario que la latina- pero con un tono desenfadado. Y su maestro absoluto es Aristófanes. Podéis leer sobre él en los apuntes. Una de sus comedias más célebres es Las Nubes, en la que critica "la nueva educación" y la sofística, encarnadas en la figura de Sócrates. Con él se encuentra Estrepsíades en su -de Sócrates- escuela "el Pensadero", adonde llega decidido a aprender lo necesario para despistar a los acreedores que lo persiguen. Sin embargo, allí se muestra incapaz de aprender nada y acaba mandando a su hijo que, como descubriréis si leéis la comedia, acaba aprendiendo demasiado. ¡Ay! Aquí os dejo un par de páginas que siempre me han resultado muy divertidas.



 
Edición y traducción de Francisco Rodríguez Adrados y Juan Rodríguez Somolinos (Cátedra, Madrid, 1995)