martes, 5 de abril de 2016

¿CÓMO SE LLAMABAN LOS ROMANOS?


Salvete omnes! Tras el parón vacacional que tanto daño parece haber hecho -¡ejem, ejem!- retomamos la actividad con un aspecto de la civilización romana que el otro día llamó vuestra atención, más o menos, cuando traducíamos la carta que Plinio el Joven le escribió a Tácito sobre la erupción del Vesubio.

Los ciudadanos libres se llamaban con tres nombres o tria nomina: praenomen, nomen y cognomen. En efecto, el nombre completo de Julio César era Caius Iulius Caesar y el de otro ciudadano ilustre como Cicerón era Marcus Tullius Cicero. ¿A qué respondían estos tres nombres?

El praenomen era, más o menos, nuestro nombre de pila. Se usaba para diferenciar a un individuo dentro de la gens o familia a la que pertenecía. Se empleaba habitualmente en el registro coloquial y en el ámbito familiar y, como la lista de praenomina posibles era bastante limitada, se empleaba frecuentemente abreviado. Algunos eran Caius, Flavius, Gaius, Lucius, Marcus, Publius, Tiberius...

El nomen era el nombre de la familia a la que pertenecía el individuo. Equivaldría a nuestros apellidos. Julio César, por ejemplo, pertenecía a la gens Iulia, ya sabéis, aquella que, según decían, descendían del mismísimo Iulo o Ascanio.

El cognomen era un apelativo y había referencia a alguna cualidad o característica relevante de la persona. Por ejemplo, Pompeyo era Gnaeus Pompeius Magnus, Gneo Pompeyo el Grande.

Las mujeres, por su parte, solo tenían nomen y cognomen. Su nomen era la forma femenina de la gens en la que habían nacido. El cognomen servía para diferenciar a las diferentes hijas nacidas de un mismo padre. Por ejemplo, Iulia maior, Iulia minor, etc. Pese a todo, debía producirse alguna que otra confusión, como podéis ver en el vídeo que aquí sigue:

 


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