jueves, 3 de diciembre de 2015

LAS GUERRAS MÉDICAS



Anunciábamos hace ya algún tiempo una entrada sobre las Guerras Médicas, que tuvieron lugar en el siglo V a. C. (490-479 a. C.) y enfrentaron a una coalición de griegos y a los persas o medos -de ahí el nombre-. Al margen de la legendaria expedición que, según los poemas homéricos, arribó a las costas de Troya para recuperar a la bella Helena, fue esta la primera ocasión en que se produjo la unión de los griegos -organizados hasta entonces en ciudades-estado (πόλεις) independientes-. Su objetivo no era otro que prestar su apoyo a las colonias jonias que habían sido conquistadas por un imperio persa en plena expansión, dirigido primero por Darío y después por Jerjes

Tres son las batallas más célebres que determinaron el rumbo de esta guerra:

1. La batalla de Maratón (490 a. C.):
En el año 490 a. C. un gran ejército persa se hizo al mar Egeo y, tras destruir parte de Eubea, se dirigió al Ática, desembarcando en Maratón. Los atenienses hicieron una petición de ayuda a Esparta, petición que, al parecer, llevó Fidípides con una rapidez asombrosa. Sin embargo, se encontró al llegar con que los espartanos estaban celebrando la fiesta de las Carneas y no quisieron ponerse en marcha de inmediato por escrúpulos religiosos. Los atenienses se vieron obligados a hacer frente a los persas en evidente inferioridad numérica pero sorprendentemente se hicieron con la victoria. Los espartanos llegaron a tiempo de contemplar el ensangrentado campo de batalla.
Os sonará, supongo, la leyenda que vincula esta batalla con el origen de la actual carrera de Maratón. Dicha leyenda, al parecer infundada, relata que Fidípides, después de haber ido corriendo de Atenas a Esparta en busca de ayuda y de vuelta a Atenas para informar de la negativa, habría ido después hasta la llanura de Maratón para participar en la batalla y después regresado a Atenas -siempre a la carrera- para anunciar la victoria con las palabras “Salud, hemos vencido”. No es de extrañar que, siempre según la leyenda, muriera nada más pronunciar estas palabras. 



2. La batalla de las Termópilas (480 a. C.):
Los griegos decidieron hacer frente al avance persa por Tesalia en el estrecho paso de las Termópilas. Durante dos días, Leónidas, con un pequeño contingente rechazó a un ejército persa muy superior causándole muchas bajas. Sin embargo, un traidor llamado Efialtes mostró a los persas una senda en la montaña por la que podían rodear la posición griega. Cuando Leónidas advirtió lo sucedido dio la orden de retirada pero se mantuvo con trescientos espartanos resistiendo hasta la muerte.
Habréis reconocido, supongo, el argumento del cómic 300 de Frank Miller o de su más célebre versión cinematográfica, dirigida por Zack Snyder.



3. La batalla de Salamina (480 a. C.):
Poco después de la derrota espartana en las Termópilas, se produjo la gran batalla naval de Salamina. Temístocles, general ateniense, fiaba la protección de la ciudad de Atenas a la flota, pues en ese sentido interpretaba un oráculo de Delfos, según el cual los atenienses debían confiar en una “muralla de madera”. Los persas asolaron el Ática e incendiaron la Acrópolis. Sin embargo, en los estrechos de Salamina los persas sufrieron una derrota definitiva. A esta batalla está dedicada la tragedia de Esquilo Los persas.

Como consecuencia de las Guerras Médicas los griegos fueron desarrollando una identidad nacional helena más fuerte y la pólis ateniense ganó en orgullo y confianza.

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