martes, 3 de noviembre de 2015

LA ΠΟΛΙΣ GRIEGA



“El ser humano es un animal político” (ζῷον πολιτικόν). Lo dijo Aristóteles (s. IV a. C.) refiriéndose a que el hombre necesita de la ciudad (πόλις) para satisfacer sus necesidades y para realizarse en su plenitud. “Político”, término tan denostado hoy en día, fue en origen un adjetivo derivado del sustantivo πόλις, la ciudad-estado en la que se desarrolló la civilización griega a lo largo de las edades Arcaica y Clásica. La traducción de “ciudad-estado” nos da ya una pista de la consideración de estas ciudades, que, al contrario de lo que sucede hoy día, no se inscribían en una organización administrativa superior, sino que eran independientes y autónomas.
En efecto, como señalamos al comenzar el curso, Grecia como tal es una creación posterior y en origen la única vinculación entre ciudades era de tipo cultural o espiritual, pues la identidad entre ciudades venía dada por la lengua griega. Solo posteriormente, con ocasión de las guerras Médicas frente a los persas (s. V a. C.) se produjeron coaliciones y la pérdida de autonomía de ciertas πόλεις en favor de dos poderes pujantes: Atenas y Esparta.
El origen de la ciudad-estado se remonta al siglo VIII a. C. y a un proceso denominado sinecismo (συν-οἰκός, “agrupación de casas”), por el que aldeas y agrupaciones menores se fueron agrupando en comunidades mayores a las que llegaron también comerciantes y artesanos.
Las características de las ciudades-estado eran las siguientes:
  • ·         Un territorio reducido cuyos dos puntos de referencia eran el ágora (“plaza pública”) y la acrópolis (“ciudad elevada”). La primera estaba dedicada a la vida administrativa, económica y civil, mientras que la segunda era el centro religioso y defensivo de la ciudad.
  • ·         Independencia económica (autarquía): la πόλις tenía que producir lo necesario para alimentar a la población.
  • ·         Independencia política (autonomía): la πόλις no estaba sometida a ninguna entidad superior, otra ciudad o poder extranjero alguno.
  • ·         Estructura social dual, formada por ciudadanos con derechos cívicos y esclavos sin derechos.
  • ·         Espíritu cívico, respeto por la ley y participación de los ciudadanos en la vida pública.
  • ·         Leyenda fundacional (e. gr.: disputa de Poseidón y Atenea por el patronazgo de Atenas).
  • ·        Culto religioso común.
La Acrópolis de Atenas

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