sábado, 10 de octubre de 2015

LOS INICIOS DE LA MONARQUÍA: EL RAPTO DE LAS SABINAS / LA JOVEN TARPEYA



Fundada, pues, Roma tras el célebre fratricidio, era tiempo de prosperar. Sin embargo, no había en la partida de Rómulo mujeres con las que los romanos pudieran formar sus familias. Invitaron, pues, a los sabinos, un pueblo vecino, a un gran banquete y, mientras estos estaban de celebración, los romanos raptaron a sus esposas, mujeres e hijas. Se inició entonces una guerra entre ambos pueblos, uno de cuyos episodios más célebres tiene por protagonista a la joven Tarpeya.
Según el relato de Tito Livio, la joven Tarpeya era hija del oficial al mando de la guarnición romana y se comprometió a traicionar a su pueblo y facilitar el paso a los sabinos a cambio de lo que estos llevaban en el brazo izquierdo. Creía, ingenua ella, que iba a recibir los brazaletes de oro, cuando lo que obtuvo a cambio de su traición fue la muerte, aplastada por el peso de los escudos que los sabinos portaban también con la zurda. Su nombre se convirtió en el de la roca desde la que, desde entonces, los romanos arrojaron a todos los traidores.
En cuanto a la guerra, las propias sabinas raptadas, hartas de ver cómo sus padres, hermanos y “maridos” se daban muerte unos a otros, le pusieron fin, tal como se representa en el cuadro que podéis ver a continuación. 
"El rapto de las sabinas", J. L. David (1799)
Rómulo y Tito Tacio, líder de los sabinos, iniciaron un reinado conjunto. La muerte de este último dejó a Rómulo como único rey. Tras muchos años de reinado, Rómulo desapareció durante una noche de tormenta. Según la leyenda, fue arrebatado por los dioses, que lo convirtieron en el dios Quirino.

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