domingo, 27 de septiembre de 2015

QUE CANTE EL AEDO: LA ÉPICA GRIEGA (I)



Decíamos el otro día que fue en la época arcaica donde debieron fijarse en su forma definitiva -que no ponerse por escrito, como veremos- los poemas homéricos: la Ilíada y la Odisea. Con ellos se inaugura la literatura occidental y no es casual que se incluyan dentro del género épico, pues son muchas las literaturas que se inician de forma similar. Así, la literatura india se inaugura con el Mahabharata y el Ramayana, la castellana con el Poema del Mio Cid y la francesa con el Cantar de Roldán. No debe extrañarnos tal coincidencia, pues la épica es un género narrativo, es decir, cuenta una historia y, como tal, ha sido a lo largo de la historia un género tremendamente popular.
Pero ¿qué es la épica? El término épica se relaciona con el griego ἔπος, que significaba “palabra cantada”, lo que alude a su transmisión. En efecto, los poemas épicos se transmitieron durante siglos de forma oral, por parte de los aedos (del griego ἀείδω, “cantar”), que iban de aldea en aldea cantando hazañas de varones (κλέα ἀνδρῶν).
Hoy en día el género épico apenas tiene representantes, aunque pervive, por supuesto, en las crónicas deportivas más exaltadas (ejem, ejem) y también, en cierta manera, en historias fantásticas como El señor de los anillos. Aquí os dejo una muestra de la célebre versión cinematográfica de esta.


Para una cultura como la nuestra, donde la memoria tiene cada vez un papel menor, puede resultar inconcebible que los aedos fueran capaces de memorizar y cantar sin apoyo alguno un caudal de versos como el de la Ilíada y la Odisea, pero los estudios de Milman Parry a comienzos del siglo XX demostraron que aún había en Serbia aedos capaces de tal hazaña. Los recursos mnemotécnicos eran similares:
1. Uso de fórmulas y epítetos de forma fija, que se repetían siempre en el mismo lugar del verso: “Aquiles, de pies ligeros”, “Hera, de blancos brazos”, “la Aurora, de dedos rosados”, “Odiseo, de muchos recursos”...
2. El ritmo dactílico. Ilíada y Odisea están compuestas en versos hexámetros, con una estructura fija:
ˉ˘˘/ˉ˘˘/ˉ˘˘/ˉ˘˘/ˉ˘˘/ˉˉ/
De la misma manera que la melodía y el ritmo de una canción nos ayudan a memorizar su letra, así funcionaba el verso en los poemas.
Prestad atención a nuestras lecturas de pasajes homéricos. Ahora ya sabéis el porqué de tantas repeticiones. Con esto creo, os habéis hecho una idea de cómo se compusieron los poemas homéricos pero ¿qué hazañas contaban? De ello hablaremos en próximas entradas.

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