lunes, 11 de septiembre de 2017

BREVE HISTORIA DE LA LENGUA GRIEGA (I): EL GRIEGO MICÉNICO

"(...) Pensé en Alice Kober sentada frente a una mesa 
camilla junto a su madre viuda,
catalogando caracteres de Lineal B en cartones
de cigarrillos."

"Espacio practicado",
Raíces aéreas
Patricia Gonzalo de Jesús
(La Bella Varsovia: Córdoba, 2016)
 

Nos empeñamos en hablar de griegos y de Grecia, como si de un único pueblo o estado se tratara pero, cuando empleamos estos términos para la edad Antigua, al menos para los orígenes del mundo griego y las épocas arcaica y clásica, caemos en un anacronismo, pues lo que hoy denominamos Grecia fue en realidad durante siglos un conglomerado de ciudades-estado independientes (πόλεις), cuyo único punto de unión era la lengua: el griego.

Igual que Charlie Brown y sus amigos mantienen a sus tiernos ocho años conversaciones más que sesudas y trascendentales pero escuchan solo un farfullar sin sentido cuando hablan los adultos, así también los griegos de la Antigüedad oían tan solo bar-bar-bar cuando oían hablar una lengua que no fuera la propia. De ahí el término bárbaro (βάρβαρος) para referirse a los extranjeros. Se trata de una palabra de origen onomatopéyico.




El griego es la lengua indoeuropea de la que disponemos de testimonios escritos más antiguos. Se trata de asientos contables registrados en pequeñas tablillas de arcilla que se quemaron -y, en consecuencia, cocieron y conservaron accidentalmente para nosotros- en los incendios a los que se asocia el final del mundo micénico, en auge del 1400 al 1200 a. C. En estas tablillas se recogía de manera provisional la administración de los palacios para luego trasladarla al papiro. Durante mucho tiempo estos testimonios permanecieron sin descifrar, pues se desconocía qué lengua era la que estaba detrás del sistema de escritura en el que se hallaban: el lineal B. Hubo que esperar a 1952 para que dichos textos se descifraran como una forma arcaica de griego. El autor de tal hallazgo fue Michael Ventris, piloto de la RAF durante la II Guerra Mundial y arquitecto de profesión, que el 1 de julio de ese año concedió una entrevista a la BBC en la que dio a conocer sus primeras traducciones completas. 


Cerramos esta primera entrada del curso con una pregunta que debéis responder para el próximo día. El desciframiento del Lineal B se atribuye, en efecto y con razón, a Michael Ventris pero... ¿quién fue la Alice Kober que se menciona en los versos que podéis leer al comienzo y cuál fue su aportación a dicho desciframiento?

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